Una de las mejores y mayores colecciones de cochecitos de la historia del slot, la Pegaso Collection, una colección limitada, realmente limitada, a 300 unidades por modelo, 300 unidades numeradas y con dueño, uno por número. Es curioso, la octava referencia en apenas poco más de un año, ocho modelos, alguno de ellos inédito, y sin embargo estas dos últimas referencias han pasado -para algunos- desapercibidos; como desapercibido pasa muchas veces el trabajo de los ocultos en trabajos previos al del modelista, trabajos como el del documentalista.
Cierto, tal vez la carrocería de este Pegaso Berlineta Saoutchik Primera Serie -de la que sólo se construyeron tres unidades y todas ellas con volante a la izquierda- debería haber sido pintada -como en la unidad de muestra- en brillo y no satinado, cierto; un error del que te das cuenta cuando la unidad llega a tus manos, es decir, cuando las 300 unidades comprometidas llegan, (que la "00" llegó bien)..., alguien se que-que-que-ja po-po-por que es u-u-u-u-n error, que el re-re-real era bri-brillo..., pues aunque en lugar de un error de los artesanos que lo pintaron, como ha sido, fuera fallo del documentalista, me gustaría darle mi más sincera enhorabuena, porque cuidado que es complicado decidir, sin haber visto nunca el original, sin disponer del pantone correcto..., sólo a la vista de un puñado, siempre insuficientes, de fotos en blanco y negro. Sus formas, sus proporciones..., y el resultado es realmente hermoso.
Poca documentación al alcance y mucho trabajo para obtenerla, coches que ya nadie recuerda, vehículos que tal vez lucieron esa librea una sola carrera, máquinas que quizás fueron modificados para una competición para ser, a renglón seguido, desguazados o vueltos a modificar. Busca fotos de los dueños, de un aficionado que tuvo la suerte de colocarse en la entrada de Avenida del Generalísimo para sacarle una foto medio decente a uno de los Pegasos..., y en una de ellas salió completo..., qué grande Sr. Lorenzo.
Pedirle esa foto al aficionado e interpretar medidas, cotas, colores..., y si fuera satinado..., y si en lugar del amarillo limón..., uy, quita, deja los colores con nombres de frutas, que seguro que se apunta el addor. iluminado, el que decía que estaban mal hechos y ponía fotos, pensando que sabía lo que decía...
Continuando con la historia del Pegaso Spyder Competición 1ª Parte (Click); el propulsor era obra de Ricart y Pagani, un motor cuyos primeros trazos sobre papel se esbozaron en los talleres de la Alfa Romeo de entre-guerras, un proyecto innovador de motor en V que el ingeniero español , padre y responsable de la criatura, se "trajo" de Italia; un proyecto al que logró dar forma y que ahora se vestía con la bandera de España.
El Centro de Estudios Técnicos de Automoción (CETA - "Z") se convierte en la herramienta de ambos para vestir de rojo y gualda el afamado motor y que al tiempo sirviera de escuela, y qué escuela, a nuestra incipiente y necesitada industria. Maestros fundidores y matriceros enseñaban su arte a los recién llegados aprendices; técnicas heredadas de sus mayores con nuevos medios para forjar una nueva generación de profesionales base de nuestra España, los hombres que darían vida también al hoy adorado, otrora denostado, Z-102. Inolvidable e icónico frontis presidido por su clásica cruz.
El primer Z-102 sale de La Sagrera en noviembre de 1950 con un motor de 2.476 cm3 y 130 cv a 6.500 rpm. En diciembre el segundo motor y hasta Primavera otros dos prototipos más. En la segunda mitad de 1951 la conocida como Berlinetta (Berlina de dos plazas, f. sg.) ENASA o Berlinetta Barcelona, señores, esa máquina enamoró y sorprendió, el sueño se había despertado, el chasis 150-0101 y motor 011-0101, el primero de 86, una de las protagonistas del 38º Salón de París, España presumía de imagen, Pegaso presentaba una joya, una obra de arte.
Tras su presentación en instalaciones de ENASA en Barcelona, donde se hacía público el cariñoso sobrenombre de “Pegasín”, llegarían las alabanzas internacionales, los Salones internacionales, las visitas de periodistas especializados, invitaciones para asistir a exposiciones por medio mundo…
Por mucho que escriba no dejaré de mentar la Obra por excelencia sobre la historia deportiva de los turismos de la marca, el doble volumen de Enrique Coma-Cros y Carlos Mosquera (ISBN 84.609.8454.0) que todo aficionado a la historia del automóvil, y en especial los que nos podríamos denominar “Pegasistas”, o amantes de la marca deberían tener, obra que como dije en su día, no es fruto de la casualidad, habiendo encontrado en algunos ejemplares de prestigiosas revistas extranjeras de los años ‘70 un llamamiento solicitando información firmado por Don Enrique Coma-Cros...., Pegaso Z 102. Impresionante pegatina la de la zaga.
En dichos llamamientos Don Enrique solicitaba, en perfecto inglés, información para completar un registro, lo más completo posible, de todos los Pegasines, información que también serviría para completar los valiosísimos artículos publicados en la revista Antic Car, artículos del Maestro Pablo Gimeno Valledor, y Mosquera. Sin ese trabajo, y sin sus obras, nos encontraríamos huérfanos de información, sobre todo en cuanto a identificación de todos y cada uno de los 86 Pegasines fabricados por ENASA.
Y hablando de detalles, fabulosas Robri, creo, con palomillas de tres orejas y caballo Pegaso en cabriola en el centro, en las cuatro ruedas.
Entrados en detalles..., qué mejor que continuar con ellos..., una pintura excepcional y una pegatinas que cumplen su función mejor que bien.
Y como es mi costumbre, del morro a la zaga y de ahí al "leopardo". Así, se reproducen sus características grandes ópticas redondas delanteras y bajo ellas las más pequeñas ópticas auxiliares rectangulares y sus pequeños intermitentes. Bajo estos últimos vemos que se ubican unas lamas, tipo veneciana, que no son más que las elegantes entradas de aire fresco a los frenos delanteros.
Los paragolpes, curiosos y originales, a la par que prácticamente inútiles, son esas piezas con forma, más que de anilla, de asidero de bus urbano, eso sí, en cromado y gigante, mucho más mono. Los dos tubos, al igual que la anilla, se reproducen tal cual.
Al igual que las caídas y curvas de los grandes pasos; un alarde de elegancia y un ejercicio clásico de estilo del carrocero parisino...
Una tapa de capó motor rematado con sólo tres detalles, tres adhesivos; la línea longitudinal al orden de marcha cromada y otros dos que no es necesario que lea.
En ambos costados encontraremos dos salidas de aire caliente procedente del vano motor; y rematada exteriormente con un embellecedor cromado con forma de Delta. Adhesivo cromado y pintada por dentro para obtener un fabuloso efecto de profundidad. Sobre él..., tampoco hace falta que lea el que resta; detalles realmente ampliados.
Sin olvidarnos de la antena de la radio y maneta de apertura de las portezuelas. Los limpia algo gruesos de más.
Y para terminar con su carrocería..., las entradas de aire situadas junto a los pasos traseros justo al borde de la junta de la puerta; una entrada que demuestra el pintado a pincel; unidades, se fabriquen donde se fabriquen 100% artesanales.
Y por "último"..., su interior; espectacular, aunque "terrorífico", y es que a saber cuántas ... han utilizado esa piel felina para..., jod... en qué berenjenal estoy entrando yo solito y sin ayuda de nadie..., preciosa piel la de la lagarta, digo leopardo.
Al género, digo al habitáculo. La base está fabricada en plástico flexible, posiblemente lexan. El banco corrido se tapiza con una "leopardesca" (Madre del Señor qué cosa más Kitsch) calca sobre la que se siente una hermosa y elegante dama de origen MRRC y vestida con un ligero vestido blanco de topos rojos...; freno de mano y palanca coronada por el típico pomo en marfil.
Y perdiendo al leopardo; esos salpicaderos que Top Slot "niquela", Nardi incluido, y cuyos comandos son los mismos que en la Berlineta Enasa.
Y qué fue de su vida..., pues como en la mayoría de los Z 102, ajetreada... Fabricada en el año 1953 su primer cometido fue el de mostrarse y asombrar en el Salón de París de 1953; donde sería expuesto, para colmo de horterada, con algunos interruptores del tablier bañados en oro. El reconocimiento le llegaría poco después y a pocos kilómetros; en el Concurso de Belleza celebrado en el Cantón de Enghien les Bains, situado en el Distrito de Arrondissement de Sarcelles del Val-d'Oise de la región, cuya capital es París, recientemente creada y denominada Isla de Francia (Todo esto para decir a las afueras de París). En Enghien les Bains dos Z 102, ambos presentados al mismo por el distribuidor de Pegaso en Francia, este carrozado Saoutchik obtiene el Primer Premio de la Cámara Sindical de la Carrocería Francesa; siendo la Copa de la Villa para un Pegaso carrozado en Barcelona por la propia fábrica. Así, primer premio de elegancia en Enghien les Bains para el Saoutchik “leopardo”.
Inmediatamente adquirido al Barón Von Thyssen y matriculado 1772TT3X; Barón que lo lleva a participar a un nuevo concurso de elegancia; el celebrado en Cannes en el '54 en el que obtiene el Gran Premio de Honor, algo que traduzco en que o bien tengo un gusto terrible o era otra época..., o ambas, o que son franceses..., o qué se yo. En posesión de Linda Dyar el Pegaso cae en desgracia, poniéndose en contacto con la fábrica para que le pusieran el coche en marcha..., lo que tienen los coches de competición en manos..., inadecuadas.
Siendo Julio Reh el encargado de cumplir tal encargo. Se lee en la obra de Mosquera y Coma Cros que la encantadora señora amenazó -petarda que no sabía ni conducir-, caso de no recibir asistencia de Pegaso, en pasear el coche por todo París tirado por unos caballos; algo que no será necesario en nuestra unidad gracias al chasis Sebring de MRRC, pegado al raíl gracias a s doble imán; doble sujeción que una vez eliminada nos permite disfrutar del Pegasín gracias a su peso, manteniéndolo sobre la pista, asentado y de comportamiento noble; una belleza con la que habrá que andarse con cuidado al llegar a curva.
Y ahí comenzó, en 1958, el camino hacia su desaparición..., el carrocero Pedro Serra modifica el coche, haciéndolo prácticamente irreconocible, vendiéndose en el año 60 en esa nueva forma al señor Santacreu, quien lo vende en el '62 a Serge Pozzoli, quien definitivamente se encarga de destrozarlo definitivamente hasta que 20 años más tarde se vende, y quien lo adquiere lo vuelve a vender..., y así hasta 1990 donde del original queda el chasis, algunos elementos mecánicos y poco más. En este estado se vende a Don Enrique Coma Cros quien lo vendería al Sr. Joaquinet quien hace iniciar su "reconstrucción", dándole esta forma (click)..., sí, el ganador del Primer Premio de la Cámara Sindical de la Carrocería Francesa de Enghien les Bains en 1953 ahora tiene este aspecto (click).
Su original no sobrevivió, con la forma que hoy lo vemos en estas fotos gracias a la reproducción de Top Slot, más de cinco años; entre 1953 y 1958. Una de las tres únicas unidades de este modelo fabricadas..., por suerte Top Slot ha fabricado 300, 300 unidades que sufrirán más o menos modificaciones, pero a buen seguro gran parte de ellas cambiarán mucho menos de manos; esta Colección es una joya de muchas perlas.
Salud
PS: Al hilo del comentario de Embrague finalizo la entrada con la siguiente foto..., el "forrado" de las puertas en leopardo... Como demostrado, el trabajo de Top Slot es completo. Y sí Joan..., desmonto los cochecitos porque hay detalles que normalmente no se ven y creo merece la pena ver ese algo más..., y compartirlo.


