lunes, 15 de septiembre de 2008

MERCEDES 300SLR COUPE

SCALEXTRIC (HORNBY) ya nos sorprendió en noviembre del año pasado con el MERCEDES 300 SLR con el que Fangio lograría un más que meritorio segundo puesto en la Mille Miglia de 1955, tras el gran Sir Stirling Moss (Siguiente entrega del 300 SLR), y lo vuelve a hacer con un coche del que no hay, o sí, mucho sobre el que escribir, y es que este, como poco, uno de esos mitos del automóvil, una máquina de competición disfrazado de vehículo de calle… dos unidades “sin precio” guardadas celosamente en los museos de la Mercedes Benz, ya en Stuttgart ya en cualquier otro donde se requiera su presencia, temporal.




A simple vista una de las primeras cosas que nos sigue llamando la atención son sus "modernas" “Gullwing” (o alas de gaviota) características de los fabulosos Mercedes 300 SL en casi cualquiera de sus series, hasta que su sistema cambió por el convencional de bisagra vertical. Con respecto al morro y a la zaga no observaremos grandes cambios entre los 300 SLR de competición y este “turismo” por la sencilla razón de que este no es más que uno de aquéllos recarrozado.



Sin duda una marca brillaba como casi ninguna en el periodo de entreguerras, la estrella de Mecedes (Oficialmente Daimler Benz), una marca sumida en la oscuridad de la guerra y una factoría que renacía con nuevos aires tras el ’45. El Dr. Nallinger, Director Técnico de la casa manifestaba entonces su deseo de volver lo antes posible a la competición, contando para ello con Alfred Neubauer (Racing Manager), Uhlenhaut (Ingeniero encargado el desarrollo de los vehículos de competición antes de la gran guerra) y Hermann Lang (As del automovilismo); por nombrar a tres pues la lista sería interminable.



Derivado de los grandes y lujosos Mercedes 300 de la época (1951 – 1957), el 300 SL original fue concebido en 1952 por la Mercedes para su uso en competición, donde le daría muchas alegrías a la marca alemana pero también una de las más tristes y negras páginas del automovilismo. Su nombre, como su concepto, es claro, 300 por su motor (de 3 litros) y SL por lo que era, un Deportivo Ligero (Sport Leicht). Así, y desde 1952 esta máquina comenzó a disputar las más grandes carreras, Mille Miglia, la Targa Florio, Carrera Pan-Americana… Sobre sus prometedores resultados reitero lo escrito en los otros dos artículos escritos sobre el 300SLR.



Mercedes Benz había sin duda recuperado su fama y buen hacer como fabricante de vehículos de lujo, como también lo había hecho en el plano deportivo, donde sus “flechas plateadas” mantenían el “metal” como el color alemán en lugar de su blanco original, y todo para hacerlas más ligeras. Y en esa filosofía de aunar sus dos características principales, deportividad (representada en la 300SLR por la monoplaza W196) y lujo (300 S), es como Mercedes elimina las puertas traseras de sus grandes vehículos de representación y nacen sus “descabellados” deportivos, muchas veces biplazas.



Un nuevo coche, las series SL del 300, de una vieja estrella titulaba la revista Road&Track de abril de 1954. Una revista que subrayaba su un nuevo estándar de lujo y ligereza, altísimas prestaciones y comodidad y todo a un precio razonable, unos 7.000 US$ de la época. A dicha revista remito para más datos técnicos e históricos de la máquina.



Y me centro en esta 300SLR, y lo hago retomando el hilo de las carreras ganadas y disputadas por la 300SLR no hasta LeMans 1955, sino desde LeMans 1955, la carrera que supuso el hito que marcó la retirada de Mercedes de la competición, y por tanto de sus 300 SLR. Tras LeMans Mercedes correría el GP de Suecia; el British TT en Dundrod (Ulster) donde las 300 SLR volvieron a hacer pleno en el podium y la Targa Florio, tercera victoria del año para Moss, última de la 300 SLR que apagó su motor en competición. En esta Targa Florio había demostrado ser no sólo rápida y eficiente, sino también el gran trabajo realizado en la absorción de golpes por chasis y carrocería, pues la máquina 0004 de Moss/Collins sufrió un accidente que a casi cualquier otra hubiera dejado fuera.



No es lo más habitual que una marca como Scalextric (Hornby) reproduzca un clásico de calle, pero un bólido que más que un automóvil es una leyenda sin duda lo merecía, máxime por lo que significa en la historia de Mercedes y del automovilismo, el antes y el después.

Sin miedo a equivocarme (dos posbilidades) se puede identificar esta 300SLR con la fabricada con el número de chasis 0007/55, la 300SLR recarrozada que sirvió de “juguete”, en forma de coupé, a Rudolf Uhlenhaut. Von Trips la condujo por carretera hasta Dundrod y Kristianstad, la Swiss Automovile Revue se encargaría de probarla y publicar e inmortalizar su prueba. Rudolf Uhlenhaut no sólo fue un Ingeniero genial, el hombre que por derecho propio se “quedó” con una 300SLR, en su calidad de Ingeniero como de gran piloto, un piloto al que la Daimler Benz no le permitía jugarse la vida en los circuitos porque era demasiado valioso como ingeniero.



Según Doug Nye, en un artículo publicado en 1978, la precitada SLR no fue la última: El chasis 0008/55, la otra 300SLR coupé, fue concebida para que Moss y Jenks disputasen la Carrera Panamericana de 1956… carrera que nunca disputó. La tercera de las últimas 300SLR (recordemos que en fábrica la 0009/55 nunca se llegó a completar) y que nunca llegó a competir de forma oficial en campeonato puntuable fue la 0010/55, hoy en perfecto estado y orden de marcha, tanto que todos la hemos podido ver y disfrutar en innumerables fotografías modernas, eso sí, con el número con el que Fangio participara en la Mille Miglia. Otra curiosidad de la 0010/55 fue su debut, 22 años más tarde (1978) a manos de Phil Hill y en Laguna Seca.



Sin duda un coche “único”, tan bello como inalcanzable…


Tal vez, y para circular por carretera hubiera sido igual de correcto colocar el gran silenciador que evitaba disfrutar de su gran e inconfundible sonido en marcha, porque si algo destacaba a este Mercedes en la distancia era justamente eso, su sonido.


Las llantas ya son viejas conocidas por todos, unas llantas con las que Superslot se quiere acercar al acabado que da un fotograbado, pero que el plástico no le permite.



Fabulosa reproducción interior, tanto a nivel de tablero como de volante y piloto, en este caso Rudolf Uhlenhaut. Unos limpia parabrisas muy bien escalados y una entrada de aire en línea muy bien reproducida. La función mecánica de dicha entrada de aire era refrigerar los frenos traseros tal y como se hacía en el W196.



Y más entradas de refrigeración para habitáculo y motor de prestaciones estratosféricas. Sin duda uno de los puntos fuertes de esta reproducción es la gran estrella de tres puntas de Mercedes en su morro.


Pero lo que me ganó definitivamente en esta reproducción es su zaga, sencillamente deliciosa, una zaga que seguirían heredando posteriores versiones de 300SL y que Mercedes iría reinventando con los años, una zaga que no pasa, ha pasado ni creo que pase de moda.


Hornby ha vuelto a reproducir, de forma magistral, un clásico como pocas lo hacen, trasladando todo su encanto y sabor. Un vehículo que con el potente imán que monta y en pistas sin baches y/o desniveles nos dará un paso por curva fantástico, demasiado irreal. Con imán y en pista con desniveles ya no resulta tan efectivo debido a lo bajas que se encuentran determinadas partes del chasis (rejilla cubremotor, protección de la corona). Sin imán se nos hará muy poco divertivo, no sólo por las medidas de sus neumáticos, sino porque el reparto de de pesos está muy descompensado y no tenemos ni tan siquiera el imán que el motor nos podría dar para tenernos sobre el carril.



Salud

1 comentario:

Jorge Luis dijo...

Una fantática reproducción de un modelo tan hermoso demandaba una entrada en este blog. El interesante etxto de tu artículo y esas increíbles fotografías, tan "retro", hacen de su lectura un placer inmenso. Lo malo es que tengo apuntado otro coche en mi lista de imprescindibles ...

DEMO.SLOT

Se ha producido un error en este gadget.

ALL RIGHTS RESERVED

RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS